Detalle de una ilustración para el poema "El cuervo" por Gustave Doré

De traducciones

Junto con Raquel, estoy traduciendo cuentos de Edgar Allan Poe para una (muy próxima) edición. Pensando en ellos pienso en la traducción. (Tal vez algo de esta nota aparezca en el prólogo de aquel libro. Este es uno de los cuentos.)

¿Qué sentido tiene traducir a un autor ya traducido, y cuyas obras circulan ampliamente? ¿No bastaría con reeditar la traducción más celebrada (que en este caso sería la de Julio Cortázar)?

No. Así como toda obra en su lengua original se va alejando de los lectores vivos de esa lengua, así también las traducciones se alejan de aquellos a quien pueden servir. Por eso necesitan renovarse: ser más, ser otras, intentar otros acercamientos tanto con la lengua de su fuente como con la de su lugar y su tiempo.

Las traducciones no reemplazan a las obras: las acompañan en su camino a nuevos lectores, y lo hacen durante sólo una parte de su trayecto por sólo una parte del mundo.

Una nueva traducción puede no pretender ser “mejor” que las precedentes, no intentar volverlas «obsoletas», sino plantearse desde otro objetivo: contribuir a la marcha de la obra, desempolvar algunas de sus resonancias, dar a otras un giro distinto; hablarle a quienes la leerán en su propio tiempo.

Esto tendrá que bastar para seguir.

Publicado por

Alberto Chimal

Escritor mexicano | Mexican writer

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