Anotaciones

Treinta

La Luna y 37'000,000 de libras, Ayuntamiento de Toluca/CTE, 1990

Hoy, más o menos, este libro cumple 30 años. Fue el primero que apareció firmado por “Alberto Chimal”.

Y ya. No es importante, ni influyente, ni (la verdad) muy bueno. Está escrito a la manera de Mario Levrero, un autor de mis favoritos de toda la vida, pero la impresión que dejaba –según me dijeron muchas personas– era sobre todo la de algo estrafalario, extraño. En esto se asemeja a la obra del propio Levrero y muchas otras que me gustan, pero de esa rareza particular, de ese primer impulso, viene la reputación de lo que escribo, que no es la más ventajosa en un país como México (y lo era menos aún en 1990) y que nunca me pude quitar.

Ahora me parece que la historia de este libro es como un emblema de muchas frustraciones de mi vida posterior, pero tal vez sea pura ilusión, naturalmente, hecha en este momento y a la edad que tengo.

El libro tiene imaginación, tiene buen corazón (un poco ingenuo, o bobo) y tiene música. Se preocupa por la voracidad y la violencia de quienes tienen el poder, y habla de la belleza, y la cercanía de otros seres humanos, como una especie de consuelo o de antídoto. Si hay algo de valor en mis textos posteriores, empezó a existir en esas páginas.

Usted, que llega hasta este sitio, no leerá ese libro, porque nunca será reeditado, pero igual quería dejar constancia del aniversario.


En otros asuntos, el mes pasado murió Primo, uno de los gatos de la casa. Escribí sobre esa muerte, y sobre el miedo que da comunicar ciertos dolores y afectos en las redes. Creo que el ánimo de estos días de pandemia se ha vuelto peor a causa de ese hecho, insignificante para el mundo pero no para mí.

Publicado por Alberto Chimal

Escritor mexicano | Mexican writer

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