Anotaciones

¿Cómo se tratan casos como éstos?

Advertencia: la imagen mostrada puede resultar perturbadora para algunas personas.

Hoy, 11 de septiembre de 2020, el artista italiano Milo Manara publicó una imagen en su cuenta de Instagram. [Nota de las 21:00: la imagen ha sido borrada, pero se conserva en esta nota.]

Se supone que es una pintura conmemorativa de los ataques terroristas en Nueva York en 2001, pero muchas personas –al menos entre las que conocen a Manara, una leyenda del cómic europeo y un gran artista erótico– se han indignado y han ido a decirlo, por supuesto, a las redes sociales.

La imagen completa se puede ver deslizando el rectángulo negro:


Manara ha estado involucrado en otras polémicas, y es un artista que actualmente provoca opiniones profundamente divididas. Aunque son la base de su carrera desde hace décadas, su estilo y sus intereses se han adaptado mal a nuestro tiempo. Su serie de dibujos de trabajadoras de salud durante los primeros meses de la pandemia –cuando Italia sufrió un golpe especialmente fuerte– fue muy elogiada, pero también se le ha criticado en años recientes por la sexualización de sus personajes femeninos, y él no parece dispuesto a cambiar ni siquiera a disculparse.

Y aquí pasa algo todavía más complejo. Me incluyo entre quienes sintieron inquietud, rechazo, incluso revulsión al ver la imagen de Manara. Podemos decir que es de mal gusto, y entonces condenar a Manara, o defender el derecho de Manara de crear una imagen de mal gusto, manifestar nuestro parecer en las redes sociales y olvidarnos del asunto, como es habitual con los escándalos de cada día.

Pero corramos la tapa sobre el dibujo y hagámonos, sólo por experimentar, la pregunta. ¿Por qué es de mal gusto la imagen? No es solamente por la postura o la vestimenta de la mujer: es, sobre todo, por el avión, que sugiere –esta es una imagen muy narrativa– el impacto inminente. Aun si no se recuerdan las fotos de broma (macabra) que circularon a principios de siglo y eran muy similares en composición, nos inquieta, o incluso nos repugna, una imagen erotizada superpuesta con otra que asociamos con horror y muerte. Nadie está muriendo: no hay nada en la pintura de la destrucción o del derrumbe de las Torres Gemelas que muchos vimos en tiempo real. La imagen misma y su pie («11 de septiembre de 2001») bastan para que la imaginación y la memoria hagan el resto.

Un componente terrible de la cultura de nuestro tiempo es la sobresaturación de información y, en ella, de imágenes de violencia, a veces explícita y a veces enmascarada de mala fe, para permitir que quien la ofrece pueda negar sus intenciones incluso si está incitando a cosas tan espantosas como un crimen de odio. Sinceramente, no sé si Manara está tan sólo contribuyendo a esa saturación y esa toxicidad permanentes, o si se puede encontrar otra forma, mejor, de leer esta obra: de convertirla en un documento del acto terrorista, de esta era que es aún la de ese acto, y hasta de cómo hemos aprendido a leer en ella, y a relacionarnos con el mundo, a través de las redes.

La explosión del buque insignia de España en la Batalla de Gibraltar el 25 de abril de 1607, por Cornelis Claesz van Wieringen, ca. 1622. Rijksmuseum, Holanda.

Esta imagen es de otro hecho violento de la vida real. Tiene una intención documental y (del mismo modo que Manara) se refiere al acontecimiento representado años después de que sucediera. Si se amplía la imagen se verán no sólo las llamas, los barcos salvavidas, los cuerpos en el agua, sino también los que están volando, arrebatados y a veces reventados por la explosión. Sin importar las convicciones o filiaciones políticas del pintor van Wieringen, podemos ver su obra el horror de la guerra.

¿Podemos ver lo mismo en la pintura de Manara, que existe en un entorno y un tiempo diferentes, que se relaciona con quienes la ven de otra manera y bajo una tensión que sentimos, que nos amenaza, aunque aún no terminemos de comprenderla?

¿Debemos?

Publicado por Alberto Chimal

Escritor mexicano | Mexican writer

7 pensamientos sobre “¿Cómo se tratan casos como éstos?”

  1. PERLA SUSANA DELGADO VELASCO dice:

    No sé si es de mal gusto la imagen, lo que sí sé es que lo que refleja resulta terrible. Es desconcertante y desalentadora la realidad que muestra: la manera violenta en que los seres humanos hemos podido llegar a relacionarnos a partir del deseo de poder o riqueza, la falta de valoración de la vida, la indolencia… El artista no es culpable de esa verdad, todos somos responsables de un modo u otro. Tal vez lo que escandaliza a muchos es ver lo que somos y en lugar de actuar para cambiarlo, para mejorar, hacen arder las redes sin ninguna reflexión; así se justifican en la “denuncia” para evitar la acción o proponer ideas. Pienso que yo misma presento ese aletargamiento porque “a golpe de vista” no reflexioné sobre todo esto, fue hasta que tú propusiste analizar la cuestión que realmente dimensioné el alcance de esa imagen. Pienso que ahí es donde las redes tienen un buen uso, ahí dónde se propone pensar, analizar, aprender, cambiar, así que gracias por plantearnos esas preguntas, este tipo de interacción es la que de verdad puede enriquecernos y transformarnos como individuos y como sociedad.

  2. Debo admitir que me esperaba una imagen en efecto más grotesca en el sentido de mostrar violencia explícita. Y en todo caso lo que sí causa la imagen de Manara, creo, es horror… pero en este caso porque todavía hace recordar algo que se siente como si hubiera sido reciente.
    Me parece que se debe también a un factor extra: Yo recuerdo que ese día los noticieros, tanto de Estados Unidos como de otros países (México entre ellos) se empeñaron en transmitir imágenes del desastre una y otra vez, volviéndolo un espectáculo morboso, y en efecto consiguieron que la imagen tenga un efecto indeleble para muchos.

    Así que… tampoco sé decir si la imagen de Manara es de mal gusto o no. Le reconozco que tiene un poder tremendo. Pero que parte de ese poder tiene más que ver con la irresponsabilidad con que se han manejado imágenes más grotescas (me refiero, de nuevo, a esos noticieros). El cuadro de Wieringen también es terrible, pero quizá no nos afecta de manera tan visceral porque es un hecho que sentimos distante –no porque las guerras nos sean distantes (todo lo contrario) sino porque lo asociamos con «alguna etapa de la historia remota».

    1. Gracias, Fernando. Ahora que Manara ha quitado la imagen –supongo que por amenazas y odio, como suele pasar– tendré que escribir más sobre esto, teniendo en cuenta precisamente lo que dices.

    2. Alina dice:

      La imagen de Manara es de mal gusto porque trivializa un hecho que ha quedado marcado por el horror y el dolor en el imaginario social occidental. No es solo por la imagen sino por la frivolidad con la que lanza un tapiz erotizado sobre una fecha conmemorativa tan radicalmente impactante.

      Lo de la imagen de la explosión del Buque insignia España es diferente, no porque tenga menos impacto el terror que pueden generar los hechos, sino porque al darse en un contexto bélico, hay una especie de reconocimiento tácito en el imaginario social de que esto es lo propio de las guerras: destrucción y muertes.

  3. Quizá la explosión del buque, por lo lejano de la época, no nos impacta desde la indignación. Una situación así es hoy en día irreal y más parte de una ficción que de la vida. La imagen de Manara sigue siendo una amenaza real. Creo que aún si cambiamos la estética hipersexualizada de la mujer (sello de Manara) por un hombre, una anciana, un niño, civiles todos; el discurso de la imagen seguiría siendo poderoso en nuestro contexto.

    1. Gracias. Eso que dices bien puede ser parte de la explicación, claro que sí.

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