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Ódiame pero no digas que soy «de género»

Un subgénero permisible de la cultura mexicana: las historias de narcos.

Hoy aparece este ensayo mío en la revista Este País:

El tema es uno que llevo décadas discutiendo, pero que nunca había tratado en un solo texto. Cuando una obra artística se considera «de género» (lo cual tiene varios significados contradictorios y superpuestos), muchas personas entienden inmediatamente que es «inferior». No es sólo un prejuicio injusto: lo que hay en el fondo de varios usos comunes de la palabra es un sistema de discriminación semejante a otros que existen en el resto de nuestras sociedades y relaciones. Por eso las celebridades a las que se refiere el comienzo de mi texto hacen tantos esfuerzos por asegurar que nunca han leído ni se interesan en temas socialmente «reprobables» o «populacheros», y por eso algunas grandes obras se malogran o se pierden.

Gracias a Julieta García y a todo el equipo de la revista.

Publicado por Alberto Chimal

Escritor mexicano | Mexican writer

2 pensamientos sobre “Ódiame pero no digas que soy «de género»”

  1. Gabriel Oropeza dice:

    Leí tu texto, Alberto, y la verdad es que es una discusión larga que de seguro ya has tenido en más de una ocasión. Honestamente no le hago mucho caso a los críticos del establishment, pero sé que de verdad toman la llamada «literatura de subgénero» como algo menor, lo cual me da una hueva inmensa.

    Con los profesores en la carrera de letras nunca me topé con la cuestión de hablar de «literatura menor», pero también es cierto que sólo leíamos el canon. Algo que sí recuerdo es que entre los compañeros me veían raro porque entre mis lecturas preferidas estaban fantasía, ciencia ficción y terror (qué se le va a hacer). A la distancia, lo que creo es que, si vamos a hacer crítica o análisis literario, el subgénero (pensado no como una literatura inferior, sino como una división temática de un género mayor como novela, cuento, teatro) en realidad sería lo de menos, pues si te fijas sólo en eso ya creas un prejuicio y no abordas la obra literaria con las herramientas de análisis propias.

    Mi tesis de licenciatura fue sobre narrativa policiaca hadboiled (Paco Taibo II), y en realidad no me topé con problemas en los que hablaran de ésta como género menor; cabe señalar que en México el género tuvo (¿tiene?) un boom y pareciera que está más aceptado por los temas de inseguridad, injusticia y violencia propios de estas historias. Ahora, el análisis que hice procuré fuera justo y en realidad desmenucé las cuestionas positivas y negativas de la propuesta de Taibo.

    No sé, la verdad es que sí me dejas mucho qué pensar. Tú como narrador de esto que llamas «literatura de la imaginación» lo habrás vivido más en carne propia. Deberíamos más de pensar en hacer buena crítica e interpretación de las obras más que estar denostando las obras por «ser de genero» (guack con la frasecita). Por lo pronto, con mis alumnos leeré El juego de Ender, La historia Interminable y El Hobbit.

    Saludos cordiales.

    1. Muchas gracias, Gabriel. Creo que el problema de fondo tiene dos aspectos: que de entrada tengamos tan interiorizadas las divisiones de clase (por ejemplo, yo no soy autor «de» literatura de imaginación; la utilizo) y que éstas dependan de los vaivenes de la política y lo que se considera «mexicano» en el exterior. Con esto quiero decir que, aunque no queramos darnos cuenta, actualmente la literatura de la violencia (que entra desde lo policiaco) es el centro de la narrativa nacional. Luiselli, Melchor, Ortuño, Monge, Herrera y miles más hablan, a sus modos, de lo mismo, aunque hayan logrado escaparse de ser etiquetados como «de género».

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