Anotaciones

¿Qué leen quienes quieren escribir?

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Foto de Suzy Hazelwood / fuente: Pexels.com

En mi curso en línea de escritura narrativa hay, entre otros ejercicios propuestos para quienes se inscriben, una invitación a pensar en sus influencias: a que hagan una lista de los textos cuya lectura les ha resultado memorable. La justificación es que, aun si la persona no ha escrito todavía nada propio, esas lecturas pueden llegar, con el tiempo, a darle ideas u orientar de alguna manera sus intentos.

Y leer las respuestas a ese ejercicio es de lo más estimulante que me ha tocado hacer como profesor, porque en ellas hay de todo: apreciaciones de personas muy diversas, de numerosos países, edades y antecedentes.

Algunas respuestas son lacónicas, otras extensas; algunas son razonadas, otras no (una o dos han sido enigmáticas, difíciles hasta de comprender); algunas muestran un largo caudal de lecturas, y otras dicen que quien las escribe no tiene el hábito de leer o sólo lee «cosas de trabajo»; algunas revelan desconcierto ante la propuesta misma del ejercicio, y, como una especie de reflejo defensivo, recurren al lugar común de que la mayor influencia es la vida, o un pariente, o cualquier cosa excepto un texto escrito.

(Esto último no deja de ser entrañable aunque desplace el significado de influencia y se vaya hacia otro lugar de las experiencias de la persona. La verdad es que, igual que las lecturas son parte de la vida, y no algo ajeno a ella, también todo lo que no es lectura en nuestra vida puede influir en la escritura, aunque no siempre reparemos en ello. El ejercicio servirá si hace pensar en la amplitud, la diversidad y la singularidad de cada historia personal.)

Además, por supuesto, lo que se descubre es una muestra mucho más amplia, y mucho más representativa, de lo que la gente lee. No los colegas del gremio, ni tampoco quienes hacen las revistas y los suplementos. No los especialistas, sino aquellos que desean serlo…, o ni siquiera lo desean, y sólo piensan en la escritura. Es gente que no ha aprendido los hábitos de pretensión y disimulo de la clase intelectual: no se aprende los títulos de los libros de moda para decir que ya los leyó, no está pensando en ningún vocabulario de moda, y por supuesto no tiene el hábito de buscar cada semana el nuevo artículo de Javier Marías en El País para defenderlo o atacarlo en redes sociales.

Sólo esto es refrescante. Y aparte están las referencias mismas. Muchas personas hispanoamericanas que toman el curso se formaron con autores y autoras del siglo pasado: Borges, Cortázar, Vargas Llosa y otros de los que se mencionaban con frecuencia cuando yo mismo empezaba a leer aparecen una y otra vez. Pero otro buen número de personas empezó, dice, leyendo series juveniles, y en especial la de Harry Potter, que por lo visto sigue siendo importante a pesar de los tropiezos recientes de su autora. Y están quienes provienen de países no hispanohablantes, y de cuyos libros y autores cercanos yo no tengo idea (mis estudiantes islandeses, árabes, brasileños, polacos, indios son una maravilla en este sentido)…

Y por último, están los detalles sorprendentes. Cierto porcentaje de las respuestas ofrecidas hasta ahora menciona a un tal Brandon Sanderson. Y yo: ¿Quién es Brandon Sanderson? ¿Cómo es que nunca supe de él hasta ahora? Ya investigué, por supuesto: es un autor estadounidense de ciencia ficción. Y parte de la explicación de por qué no lo conozco es que es un autor casi de mi edad. Igual es una sorpresa útil: el mundo siempre es más amplio de lo que uno cree, como decía (sin duda) algún clásico.

Publicado por Alberto Chimal

Escritor mexicano | Mexican writer

5 pensamientos sobre “¿Qué leen quienes quieren escribir?”

  1. Raúl dice:

    «Es gente que no ha aprendido los hábitos de pretensión y disimulo de la clase intelectual», uff, qué cierto. De los talleres de escritura me gustan los comentarios de todas las personas asistentes, siempre les digo que no encontrarán lectores tan inmediatos y sinceros como ellas.

    1. Eso. Todo está en que la conversación se haga con el fin de trabajar a partir de los textos, y no de elogiar o atacar solamente porque sí.

  2. Rafael López dice:

    Alberto, de nuevo, gracias por compartirnos tan interesante experiencia. Ahora me dieron más ganas de tomar tu curso, no me he inscrito porque mi carga académica de trabajo por ahora es complicada. Nada más que pase me inscribiré. Por otra parte, ojalá puedas compartirnos un poco más a fondo tu experiencia con los estudiantes extranjeros. Leí «islandeses» y me emocioné muchísimo. Me encanta Islandia. Saludos.

  3. Marta dice:

    Profesor Alberto muy placentero leerlo. Todo en Usted es motivo para la enseñanza. Gracias

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