Especiales

Batman (y otras historias inesperadas)

Detalle de la portada de Lee Bermejo para "Batman: The World"

Ahora puedo decirlo. Hace meses –antes de la nota previa en este cuaderno– sabía que esto iba a suceder: ya se anunció que estoy colaborando con el artista Rulo Valdés y el editor Giobany Arévalo en una historia corta para DC Comics. Saldrá en septiembre, dentro de una antología internacional dedicada a Batman; cada uno de los 14 equipos invitados proviene de un país diferente y dará al personaje una aventura en ese país. Nosotros elegimos poner a Batman en el Centro Histórico de la Ciudad de México y… el resto tendrán que verlo cuando aparezca la compilación, que en español tendrá el título de Batman: El Mundo y será publicada por Editorial Televisa. (Esto significa que el libro podrá encontrarse en cualquier lugar donde se vendan cómics.)

Hasta donde he podido ver, la reacción ha sido muy positiva, y esto me alegra. Sé que se debe, sobre todo, a la combinación anunciada de Batman y el escenario mexicano, pero quiero creer que hay más espacio que el que había en otras épocas para una historia como la que hemos hecho. Es un texto (un texto hecho de palabras e imágenes entretejidas) que aparecerá en un libro mainstream, y que respeta a su personaje y a las reglas existentes para jugar con él, pero también quiere respetar a este país: a su realidad, sus espacios, su gente, sus historias. Cuando crecía en los setentas y ochentas, la imaginación popular solía ser objeto de desprecio, y más cuando se llegaba a ella desde la literatura, y aún más si se le iba poner en relación con una cultura hegemónica, y peor de lo peor si el literato en cuestión debía decidir entre burlarse o no de sus compatriotas (en general se burlaba: no nos bajaba de corruptos, idiotas o ambas cosas a la vez). Juan Villoro ya publicó una novela gráfica y no perdió prestigio entre nosotros; algo debe estar cambiando.

Sólo quisiera haber tenido tiempo para contarle del proyecto al querido Francisco Haghenbeck, el primer escritor mexicano en trabajar con DC; Paco falleció poco antes de que todo esto se hiciera público.


Y ahora, por puro gusto, una idea que se me ocurre pensando en el tipo de historia al que apuntamos en ese proyecto por venir: una breve lista de grandes obras alternas de DC Comics, es decir, novelas o al menos historias gráficas que no son parte del «canon» de DC (las cuatro o cinco que siempre se mencionan: Watchmen, El regreso del caballero de la noche, etcétera) pero hacen cosas igual de interesantes con sus personajes, las ideas a su alrededor y el arte mismo del cómic. La lista se parece a la que se ofrece en sitios como este en el sentido de que no es de historietas indie, las cuales tienen sus propias virtudes y su propio canon: aquí, por el contrario, se recomienda algo de lo bueno que se desliza o se afianza en el territorio minado de la explotación.

Dos avisos. Uno, hay pocas escritoras y artistas porque hay, comparativamente, muy pocas en el catálogo de DC, igual que pocas personas no blancas, no cisgénero, etcétera; una deficiencia centenaria del mainstream de aquel país, y de otros. Y dos: los cómics de esta lista están elegidos por su valor como ficción, como obras artísticas que –si bien pertenecen a una corporación gigantesca, interesada en sacar provecho hasta el infinito de su «propiedad intelectual»– hacen algo más que incitar con lo «siguiente que le pasa» a tal o cual personaje. No me interesa si «valen» o no tras el nuevo reboot de la compañía, si son «fieles» a la imagen que los fans tienen de un héroe ni si cumplen ningún otro requisito parecido. Hay suficientes artículos basura en línea que tratan esos temas.

1. Superman: ¿Qué fue del hombre del mañana? (Whatever Happened to the Man of Tomorrow?, 1986), por Alan Moore y Curt Swan. Moore escribe para Swan –artista clásico de Superman en los años cincuenta y sesenta– un cierre de las aventuras del personaje antes de uno de tantos reboots. El resultado es conmovedor porque realmente es un final, que respeta todo lo publicado hasta aquel momento alrededor de Superman y puede leerse como una conclusión definitiva (y que toma en cuenta, por cierto, el crecimiento del personaje: el paso del tiempo, el envejecimiento y el olvido).

2. Batman: R.I.P. (2008) por Grant Morrison y Tony Daniel. El total de las historias de Batman escritas por Morrison es disparejo, pero este tramo (como el inmediatamente anterior, «El Guante Negro») contiene algunos de los experimentos formales más interesantes del guionista, que desempolva algunos de los casos más extraños de Batman de décadas anteriores para dar textura a una trama principal en la que el personaje enloquece, como por una sobredosis de su propio pasado. Además, el texto contiene referencias literarias muy curiosas (de ellas escribí en tres artículos enlazados: este, este y este otro).

3. Los libros de magia (The Books of Magic, 1990-1991) por Neil Gaiman, con entregas ilustradas por John Bolton, Scott Hampton, Charles Vess y Paul Johnson. Contemporánea al trabajo de Gaiman en The Sandman, esta novela gráfica presentó a un nuevo personaje: Tim Hunter, un niño de lentes, acompañado por un búho y llamado a ser un poderoso mago. Pero lo importante no era esto, ni las similitudes de ese personaje con otro –posterior e infinitamente más famoso–, sino la representación del mundo de DC (incluyendo a personajes conocidos como John Constantine o Zatanna) en cuatro estilos de ilustración mucho más refinados y audaces que los de los artistas convencionales de la compañía en aquella época. En especial la entrega 2, de Hampton, es una obra maestra.

4. Los bosques bajos (The Low Low Woods, 2019-2020) por Carmen María Machado y Dani. Esta es una apuesta por una serie muy reciente que representa (además) un tipo distinto de explotación. Como otras de la actualidad, se vende con base en el prestigio de celebridades literarias (junto con Machado, Joe Hill aparece como curador de la colección especial en que aparece la historia) y algunos elementos argumentales que están de moda o al menos dan para muchas discusiones en redes sociales. Al mismo tiempo, la narración crea personajes femeninos entañables y los coloca en una trama de body horror (o tal vez de realismo mágico) que simboliza la decadencia del Estados Unidos profundo por culpa de la codicia y la crueldad de empresas y gobiernos.

5. Solo (2004-2006), por varios artistas. Cada número de esta serie de «especiales» daba a algún artista destacado 48 páginas para hacer lo que quisiera. El resultado es sumamente heterogéneo, pero todos los números contienen alguna joya, y algunos –por ejemplo, los de Paul Pope, Tim Sale, Teddy Christiansen o Michael Allred– deben ser de lo mejor que ha publicado DC en todas sus décadas de existencia: bellos muestrarios de todo lo demás que esa compañía podría llegar a ser.

Publicado por Alberto Chimal

Escritor mexicano | Mexican writer

6 pensamientos sobre “Batman (y otras historias inesperadas)”

  1. ignacio dice:

    Alberto, es un buen trabajo, de Batman soy fan, espero ese libro que comentas, y si lo puedo obtener me dará mucho gusto. espero su aparición y donde se venderá.

    Saludos.,

    1. Lo podrás encontrar dondequiera que compres cómics. Gracias.

  2. MARCELA GEORGINA LÓPEZ HERNÁNDEZ dice:

    Ya espero con ansias tu novela gráfica sobre Batman en México. A través de mi hijo me he adentrado en este mundo de las novelas gráficas y me encanta. Ya le comenté que hay que esperar con especial interés tu versión del famoso hombre murciélago. Muchas felicidades

    1. Ojalá les guste. Tengo que decir que no es una novela sino una historia corta, eso sí.

  3. Karenn dice:

    excelente, Felicidades!!!

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