Anotaciones

Un lugar hospitalario para escribir

Tengo el gusto de que mi novela La noche en la zona M acaba de ganar un premio. Es el reconocimiento «Los Mejores Libros para Niños y Jóvenes 2021», en la categoría de obra original para jóvenes, que otorga el Banco del Libro. Éste es una asociación sin fines de lucro con sede en Caracas, Venezuela, con gran prestigio en el mundo de la LIJ (literatura infantil y juvenil) en castellano.

Un segundo gusto es que La noche en la zona M es una novela de ficción especulativa: esencialmente, lo que en otro tiempo se llamaba ciencia ficción. Es la primera que escribo, en todos los años que llevo de publicar, con la intención expresa de que pueda ser reconocida (algunos dirían «etiquetada») de esa forma. Y a nadie le ha molestado en lo más mínimo. El fallo del premio elogia su descripción de un posible futuro postapocalíptico; personas que la han leído, y a quienes les ha gustado, han dicho lo mismo, o han hablado de las emociones que les provoca, o del interés que les causan las dificultades de sus personajes (y en especial las de Sita, su protagonista adolescente). No han aparecido frases como «es un libro interesante a pesar de su tema», «es de género pero logra superarlo», etcétera.

La verdad es que sí fue una sorpresa. Ya he escrito en otras ocasiones de cómo, en países como México, la noción de «literatura de género» es una especie de marca de clase, usada para desestimar y marginar obras que no se ajusten a una visión estrecha de lo que es «válido» escribir y de quién tiene derecho de hacerlo. En el mundo de la literatura «seria», esos prejuicios siguen siendo una pared casi infranqueable. Contra ella se han golpeado, hasta hacerse polvo, muchas carreras literarias que merecían mejor suerte.

El que no haya pasado esto con La noche en la zona M se debe, simplemente, a que el libro ya tiene otra etiqueta, que nulifica cualquier otra diferenciación. Es un libro de LIJ, literatura para personas no adultas. Otro «género», igualmente despreciable para quienes tienen esa costumbre, porque suponen que algo que pueda interesar a niños o adolescentes nunca será tan elevado, tan importante, como la narrativa para adultos. Pero, por eso mismo, resulta que la LIJ es un terreno enormemente hospitalario, que ofrece una libertad enorme. En un libro de LIJ se pueden utilizar temas, recursos formales y toda clase de herramientas e ideas que serían mal vistas en casi cualquier otro «género», incluyendo el de la literatura «normal».

No todo lo que aún quisiera decir por escrito puede decirse dentro de la LIJ, que no deja de tener sus propias obligaciones y necesidades. Pero una vez descubierto este sitio tranquilo y acogedor, sé que volveré muchas veces.

Publicado por Alberto Chimal

Escritor mexicano | Mexican writer

5 pensamientos sobre “Un lugar hospitalario para escribir”

  1. Ulises Rodríguez Ortíz dice:

    Me llena de orgullo y felicidad esta noticia, querido Maestro Alberto!
    Es un privilegio aprender de usted y que a través suyo conozcamos historias como la de la Zona M
    Muchas felicidades!!

  2. MARCELA GEORGINA LÓPEZ HERNÁNDEZ dice:

    ¡Felicidades!

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