Anotaciones

Me pregunto si vives todavía

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(fuente)

Este fin de semana dejé de seguir casi 150 cuentas de Twitter. Algunas eran tóxicas o deprimentes (para mí); otras se habían vuelto exclusivamente de retuits o de anuncios. Pero la mayoría de los ¿canales?, ¿fuentes?, ¿microblogs? que borré de mi lista está simplemente abandonada: es de personas que se han ido o proyectos que han muerto.

Y al terminar el párrafo anterior, me doy cuenta de este efecto curioso de la vida virtual. Está clarísimo que tal revista ya dejó de publicarse, que tal organismo gubernamental ha dejado de existir. Pero ¿por qué desaparecen tales o cuales seres humanos de una red social? No siempre se puede saber. Sé que al menos una persona de las que dejé de seguir está efectivamente muerta, pero otras sólo habrán dejado de usar la plataforma, por hartazgo, desidia, falta de tiempo, qué sé yo.

Si ellas mismas (o alguien en su nombre) no avisan en una publicación que yo llegue a ver; si no me puedo enterar por otro lado, imposible saber con certeza. Esas personas de destino incierto no son, o fueron, realmente cercanas. No sé dónde podría preguntar por ellas, e incluso si supiera no lo haría, por mero decoro.

Las personas físicas se afantasman en las redes sociales. Al contrario, las personas morales (como dicen las autoridades hacendarias: las organizaciones, instituciones y empresas) se vuelven más concretas, más fácilmente perceptibles. Las creemos personas: «Me contestó tal marca», escribe alguien con emoción, como si algo sobrehumano hubiera volteado a mirarle.

Y ni hablar de las propias plataformas de comunicación en internet: aunque no correspondan a nuestro afecto por ellas, aunque en la práctica nos hagan más daño que bien, en especial en sitios alejados de sus sedes, son las presencias más familiares y los espacios más reales para mucha gente: sus verdaderos países y familias, el asiento y origen de su identidad incluso si no se dan cuenta.

Pensándolo bien, la incertidumbre y la fragilidad de nuestra conciencia de otros –de las vidas humanas individuales– no es nueva en la Historia humana. De hecho, era lo normal en todo el mundo antes de esta época de comunicaciones instantáneas. Más bien, la incertidumbre de ahora es distinta, y para reconocerla hace falta, quizá, haber crecido en una época diferente.

Publicado por Alberto Chimal

Escritor mexicano | Mexican writer

18 pensamientos sobre “Me pregunto si vives todavía”

  1. David Martinez dice:

    Hola Alberto, no veo encontré en esta página ningún futuro taller. ¿Tienes pensado iniciar alguno?

    1. Hola. Muchas gracias por preguntar. Voy a comenzar uno en enero.

      1. David Martinez dice:

        Alberto:
        Gracias por la pronta respuesta.

        Si es posible, me gustaría participar. Por favor cuando puedas mándame la información.

        David

      2. Humberto dice:

        ¡Estupendo, también a mí me gustaría participar!, ¿En dónde podremos revisar cuando salga la info? 😉

        1. ¡Muchas gracias! En este sitio saldrá la información, en la página de «Talleres» (debajo de «Actividades»).

  2. Myriam Castro dice:

    Muy buena reflexión… yo misma me lo pregunté después de perder físicamente al padre de mi hija, a un hermano mayor, de esto un poco más de un año. En los últimos meses amigas muy cercanas cuyos espacios virtuales siguen en el ciberespacio… Al final seguimos siendo el cúmulo de experiencias, conocimientos y como yo quizá muchos otros, intentemos volcar los sentimientos más profundos en algún escrito. Gracias Alberto ChImal, me inscribí en un Curso tuyo en diciembre 2020 ¿es posible iniciarlo a esta altura del año?

    1. ¡Muchas gracias, Myriam! ¿Te inscribiste al curso de Doméstika? Ese no tiene horario ni terminación fija, así que puedes comenzarlo cuando quieras y seguir a tu ritmo.

  3. Martha Aurora Avendaño Román dice:

    Yo también me inscribí en el curso de narrativa pero voy muy lenta. Cuando lo termine estaré pendiente del taller.en enero. Me gusta ver tus videos y la forma tan clara como te explicas.

  4. J.J. dice:

    Justo hoy me pasó con una amiga del internet. Ninguna de sus cuentas tiene actividad desde hace casi dos años y me pregunto cómo le va, espero esté bien.

    1. Ojalá sí. Creo que en el futuro vamos a ir dejando todavía más fantasmas de nosotros mismos de esa manera.

  5. Ofelia Ramírez de Arellano Zamora dice:

    Estoy en Taller de cuento en la «Universidad de la Tercera Edad» (ahora lleva otro nombre). Justo ahora estamos leyendo 2 de tus libros: Manos de lumbre y Grey. Cada semana leemos y escribimos una minificción de máximo una cuartilla, intentando imitar el estilo del autor/a de turno. Para esta semana la encomienda es escribir dentro del absurdo, algo similar a tu cuento «Tanto gusto» (que a la mayoría nos encantó)… espero lograrlo; pareciera fácil, pero en la práctica, ya veremos. Saludos, Alberto.

    1. David Martinez dice:

      Hola. ¿En que libro encuentro el cuento «Tanto gusto»?

        1. David Martinez dice:

          Muchas gracias. Ya en mi Kindle

  6. Joa dice:

    Hola Alberto, espero te encuentres muy bien. Te escribo para que por favor me consideres para recibir información sobre los talleres que tengas en mente. ¡Muchas gracias!

      1. David Martinez dice:

        Hola Alberto
        A mi también me interesa. Por favor inclúyeme

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