Agorero

La Feria del Libro de los Ángeles (LéaLA) vuelve como un festival literario cuyo lema para 2019 será «La frontera y sus metáforas». Como me tocará participar, del diario Excélsior me preguntaron cómo podría abordar ese asunto, para un reportaje que se hizo sobre el tema. Escribí los párrafos que dejo aquí y que fueron citados parcialmente en la nota. Si sobreviven algunas décadas, servirán para ver si fui exagerado o agorero. Gracias a Virginia Bautista.

Nota aparecida en el diario Excélsior el 22 de septiembre de 2019
Nota aparecida en el diario Excélsior el 22 de septiembre de 2019 (clic para ampliar)

La generación a la que pertenezco está pasando un muy mal rato con el auge actual del pensamiento retrógrado, incluyendo la xenofobia. Fuimos quienes llegamos ya adultos, pero aún jóvenes, a lo que se anunció como la consumación de la apertura y las posibilidades de reconocimiento humano gracias a la tecnología digital. Y lo que estamos viendo –al menos cuando queremos verlo– es el retorno de un mal que nuestras clases de historia daban por enterrado, muerto definitivamente. Algunos optan por afiliarse a las tendencias de moda, como la discriminación contra los migrantes centroamericanos que llegan a México; otros pensamos que hace falta algo diferente.

No vivimos, y espero que no nos toque vivir, un tiempo de persecución sistemática como el que vivieron millones de europeos a mediados del siglo XX, o como el que viven hoy grandes poblaciones en el medio oriente o el sureste asiático. Pero no podemos quedarnos sin hacer nada ante los primeros signos de crímenes contra la humanidad que todavía pueden sobrevenir, tanto en nuestro propio país como contra las poblaciones de origen mexicano fuera de él. A lo mejor decir esto ahora, en 2019, suena excesivamente lúgubre, pesimista; pero la Historia muestra que catástrofes como las del siglo XX no suceden de la noche a la mañana sino que se gestan durante años o décadas. El tiempo para hablar de las fronteras y denunciar lo que el racismo quiere lograr con ellas es ahora.

Lolita escribe una carta a Stanley Kubrick

Cada tanto iré reproduciendo aquí algunos artículos míos ya publicados. Este apareció en 2015 en la revista Letras Libres.


La exposición retrospectiva de Stanley Kubrick organizada por el Deutsches Filmmuseum, la University of the Arts de Londres y la familia del cineasta lleva años de gira por el mundo. Las piezas están en el Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey (MARCO) mientras escribo esta nota: vestuario, utilería, documentos de producción, libros y revistas, cartas, cámaras fotográficas y de cine, agrupados en relación con la filmografía de Kubrick y dispuestos en orden cronológico.

 En la sala dedicada a Lolita (1962) hay, sobre todo, fotografías y transparencias de Sue Lyon: la jovencísima modelo y actriz principiante que Kubrick y su productor, James B. Harris, seleccionaron para interpretar el papel de la nínfula que obsesiona al pederasta Humbert Humbert (James Mason). Tomas de estudio y en exteriores la muestran bellísima, inocente y pícara como estrella adolescente de hoy. En otra foto, como tíos celosos, la flanquean Kubrick, Harris, Mason y Vladimir Nabokov (autor de la novela Lolita, por supuesto, y de la primera versión del guión, de la que poco se ve en la película filmada) y ella se ve espontánea, ligera, en una pose como las mejores de Marilyn Monroe. Es una imagen memorable de la historia del cine.

Pero la foto más interesante es de un hombre y una mujer de aspecto ordinario, visiblemente de más de cuarenta años, sentados en la banca de un parque con caras relajadas y contentas. La imagen está mal encuadrada y fue impresa, sin duda, en un centro de revelado automatizado, de los que abundaban a fines del siglo XX. La acompaña una carta fechada en 1994:

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