Un resumen de La noche en la zona M

Al parecer, varias personas han llegado hasta aquí en busca de un resumen de mi novela La noche en la zona M. (La información viene de las estadísticas de visitantes y de cómo aparece este sitio en los motores de búsqueda.) Si tú estás entre esas personas, te agradezco que estés aquí. Este es el texto de la solapa del libro, que tal vez ya conoces, pero lo pongo de todas maneras para quien no lo haya leído:

En un mundo distópico futurista, la civilización tal como la conocemos ha caído. La Ciudad de México también, y se ha dividido en un conjunto de reinos que mantienen una paz frágil, mientras intentan subsistir aprovechando los recursos que todavía quedan. En el reino del Centro vive Sita, una adolescente que se ocupa, junto con su abuela Lucina, de mantener las comunicaciones del Fuerte, la base del cacique local. Con ellas está Celeste, una mujer que conoció el mundo antes de la devastación, y que ha sobrevivido gracias a una extraña tecnología. Las tres tienen una existencia estable en ese mundo caótico; sin embargo, un día Lucina recibe la visita del Jefe y se descubren los planes que éste tiene para Sita. La joven decide formar un grupo que emprenderá la huida hacia un lugar mejor, pero en el camino se topará con amenazas peligrosas de las que nadie ha escapado con vida.

Dicho lo anterior, un resumen realmente completo del libro, de principio a fin, sería injusto para quienes lo están leyendo por interés y no únicamente por encargo, pero aquí puedo ofrecer lo siguiente:

  • Mi garantía de que el libro está escrito con la intención de ser ameno (y por lo tanto es posible que, si le das la oportunidad, llegue a parecértelo a ti también, de modo que su lectura se convierta en algo mejor que el cumplimiento de una tarea); y
  • Algo de información adicional acerca de su historia, sus orígenes y su contenido. En el peor de los casos, semejante información sirve para hacer exposiciones y trabajos más ricos e interesantes.

1. Historias postapocalípticas

Paisaje postapocalíptico (fuente)

La noche en la zona M es, en principio, una novela acerca de un mundo postapocalíptico. Esta palabra tiene un origen antiguo. El Apocalipsis, último de los libros de la Biblia, concluye con el fin literal del mundo y, de hecho, del universo entero. Desde su publicación, en las culturas occidentales se llama apocalípticas a aquellas narraciones, imágenes o ideas que tienen que ver no necesariamente con el «fin del mundo» (sea lo que esto signifique), sino más ampliamente con grandes catástrofes: aquellas que traen enorme destrucción y sufrimiento y que en ocasiones llegan a causar, cuando menos, el fin de una cultura o una civilización.

En el siglo XX, la invención de las armas nucleares llevó al temor de que una guerra atómica pudiera exterminar a la humanidad entera. Como reacción a ese temor se empezaron a crear historias (en el cine, la televisión, la literatura, etcétera) donde al menos parte de la humanidad sobrevivía a la destrucción causada por ella misma. A estas narraciones se les llamó postapocalípticas (posteriores a un apocalipsis), para indicar que en ellas hay «algo después del fin»: una esperanza, por pequeña que sea, en la supervivencia de la especie humana. Así, los escenarios habituales de las historias postapocalípticas son ciudades en ruinas, entornos despoblados o arruinados de una u otra forma, con huellas de desastres y conflictos que nos vemos necesariamente pero a los que tarde o temprano se hace referencia.

En nuestro tiempo, la mayoría de las historias postapocalípticas ya no se basa en el temor de un conflicto nuclear, sino en miedos que están más de moda en los espectáculos y la política, como el de las epidemias o el de pueblos y culturas «ajenas» a la propia (estos dos miedos se juntan en series de zombis como The Walking Dead). Y otro elemento común es que la mayor parte de esas historias se desarrolla en los Estados Unidos u otro país desarrollado, entre habitantes de esos lugares y atendiendo a preocupaciones y valores que son importantes en esas culturas.

La noche en la zona M, por su parte, se desarrolla en México, o más precisamente en un futuro posible del territorio que hoy llamamos México. Vemos lo que hoy es la ciudad de México no solamente en ruinas, sino fragmentada en un conjunto de territorios, o reinos, que a veces hacen alianzas y a veces pelean entre sí por los escasos recursos que están a su alcance.

Por otra parte, la causa de la catástrofe de la que parte la novela es distinta a las ya mencionadas.

2. Las amenazas de nuestra época

En el mundo de La noche en la zona M, un desastre ecológico ocasiona el desplome de la civilización como la conocemos y el descenso de al menos parte de la humanidad a la barbarie. Actualmente se habla de «cambio climático»: es un término que se inventó para sonar menos amenazante que «calentamiento global», empleado hasta hace unos diez años, pero estamos hablando del mismo fenómeno: el aumento de temperaturas de la atmósfera terrestre a causa de los contaminantes que nosotros mismos hemos estado arrojando a la atmósfera al menos desde el siglo XIX, pero con mucha mayor intensidad en décadas recientes. Aunque muchas empresas y gobiernos se esfuerzan por desinformar y minimizar la preocupación por este asunto –por codicia o por razones políticas–, lo cierto es que desde el siglo pasado se sabe que el calentamiento global, junto con el abuso de recursos naturales y la destrucción de ecosistemas y especies, puede alterar violentamente el clima de la Tierra entera y volver inhabitables grandes áreas donde hoy viven millones de personas. Ya se han registrado aumentos de temperatura sin precedentes en los polos, desecamiento de regiones como el sur de California y otros sucesos preocupantes.

La novela se imagina un mundo que está mucho peor que en la actualidad y en el que no se hizo nada por revertir o al menos disminuir la contaminación. Una parte de la humanidad ha sobrevivido (apenas) un periodo de guerras por recursos cada vez más escasos, y en el que los países más poderosos intentaron protegerse de lo peor de la catástrofe y abandonar a su suerte a todos los demás. Los pobladores del mundo de la novela los llaman «Aquellos» y recuerdan también el que se conoce como Día Cero: el día en el que por alguna razón desconocida cesaron todas las comunicaciones digitales y la civilización como la conocemos terminó de caerse en el caos resultante.

Como preparación para La noche en la zona M, escribí un cuento, titulado «El gran experimento», que se puede leer para tener una idea más clara de los acontecimientos que llevan a la novela. Obviamente, la intención de todo el proyecto no es decir que «va a pasar» literalmente lo que se cuenta en esas historias, sino sugerir que algo semejante podría ser posible, para llamar la atención sobre este problema serio de nuestro tiempo.

3. Ciencia ficción y mexafuturismo

Durante mucho tiempo, a las narraciones que se preguntan por el futuro de la humanidad y que intentan imaginarse cómo será se les ha llamado ciencia ficción. Esto es una traducción de un término en inglés, science fiction, que también se podría interpretar como narrativa científica o narrativa con tema científico. El nombre proviene de los Estados Unidos –lo inventó un escritor y editor llamado Hugo Gernsback, que migró a aquel país desde Luxemburgo, a principios del siglo XX– y se usó primero como etiqueta para cuentos y novelas que promovían el desarrollo tecnológico, es decir, que se imaginaban únicamente futuros prometedores y mejores que el nuestro, en los que los avances de la ciencia, aplicados mediante la tecnología, lograrían una vida mejor para los seres humanos.

Además de aplicarse a obras anteriores a la invención del término, pronto empezó a llamarse ciencia ficción a cualquier historia escrita después de Gernsback en la que hubiera algún tipo de especulación sobre los cambios que podría experimentar una sociedad. Con esto, el concepto empezó a rebasar su definición original. Muy pronto hubo narraciones llamadas ciencia ficción que no siempre trataban del futuro ni se referían a aparatos y máquinas (las más obvias aplicaciones de la ciencia para muchas personas) o que en vez de imaginar futuros prometedores pensaban en situaciones horribles. Las historias postapocalípticas son, de hecho, ciencia ficción, igual que lo son muchas donde la tecnología no mejora la vida humana: esas historias no se crean como una promesa, sino como una advertencia.

Algo más que tenía la ciencia ficción en sus inicios era, como ya dije, que estaba producida en cierto número pequeño de países, y con base en los intereses de las sociedades (o de cierta parte de las sociedades) de aquellos países. Pero con el tiempo la idea de imaginar alternativas o futuros posibles para la vida humana empezó a utilizarse en otros lugares, en otros contextos, y por personas con diferentes preocupaciones que las que existían en Estados Unidos a principios del siglo XX. Por ejemplo, se le ha usado para denunciar la desigualdad social o el racismo. Y también se le ha usado para preguntarse cómo podría ser el futuro de naciones y culturas que no tienen tanto poder político o económico como los países más desarrollados.

Una corriente de la ciencia ficción contemporánea que intenta hacer eso se conoce como afrofuturismo y busca contar historias sobre futuros o sociedades posibles en las que los pueblos de África tengan el protagonismo (una película famosa que incorpora esta propuesta es Pantera Negra, de la Marvel). Pensando en una propuesta similar, pero aplicada a las culturas de México –y quizá del resto de América Latina–, inventé un concepto: el mexafuturismo, que ha tenido bastante buena acogida entre lectores y colegas. Por supuesto, La noche en la zona M tiene todo que ver con él. En este artículo explico en detalle de qué se trata.

4. Extra

Un detalle más que puede ser de interés: la protagonista de esta novela, Sita, es una adolescente, la mayoría de los personajes centrales a su alrededor son también mujeres, y nadie tiene el aspecto de los «héroes» de una historia típica de aventuras. Esto es deliberado. La noche en la zona M quiere proponer personajes que no sean iguales a los de casi todas las narraciones postapocalípticas que nos llegan en libros, cine, televisión, etcétera. De la misma forma, las acciones de estas mujeres no están dirigidas a buscar el poder de su mundo, o a combatir a un «villano», como sucede con frecuencia. Algo de lo que estoy seguro es que, si realmente ocurre un gran desastre global, lo más importante no va a ser quién se queda con el poder sino cómo logramos, entre todos (o entre todas, como dice Sita), sobrevivir. Ya me dirán ustedes qué piensan.

Ejemplar de La noche en la zona M
La noche en la zona M